Los celos son un fenómeno afectivo que todos los seres humanos, alguna vez y de alguna forma, hemos sentido. Surgen cuando la persona siente la amenaza de perder a alguien que le resulta muy importante, cuándo siente el riesgo de perder un afecto que considera vital..
Los celos son por tanto reacciónales que obedecen a un sentimiento de inferioridad. Desde este punto de vista pueden llegar a sentirse celos en diferentes circunstancias, como por ejemplo los celos que experimenta un menor por la presencia de un nuevo hermano, por el compañero de trabajo que ocupa un mejor puesto, por alguien que posee lo que yo deseo, entre otros. La creencia de fondo es â??siento celos de quien resulte ser mejor de lo que yo creo que soyâ?.
Un tipo de celos muy recurrentes son los que se sienten por la pareja, ya sea porque existe una amenaza real de la pérdida: porque el compañero se está interesando por otra persona, porque ha perdido interés en la pareja aunque no se fije en alguien más; o bien porque simplemente se imagina (aunque el (ella)lo vive como real).
El carácter y la personalidad de la persona determinarán en mucho la intensidad y la duración del episodio de celos. Como hemos dicho, todos los seres humanos podemos sentirlos, pero se puede llegar a situaciones patológicas. Existen celos paranoides que de hacerse muy intensos pueden llevar hasta la perdida de contacto con la realidad, y en casos extremos a la psicosis paranoica.
Refiriéndonos a la formación de la personalidad y la búsqueda de la independencia, tendremos que remitirnos a la vida del recién nacido que experimenta una angustia básica de separatidad e indefensión ante su contacto con el mundo, misma que idealmente tendrá que ir desapareciendo en sus primeros años de vida gracias al reforzamiento positivo de sus padres en relación a su imagen, sus características, y sus capacidades, lo que le servirá para lograr una idea de sí que le acompañará por el resto de su vida.
Los celos por definición son un sentimiento complejo, una mezcla de amor y de rencor. El amor celoso pretende quedarse con todo, de poseer al compañero y de ser amado a cualquier costo. Las características de este tipo de amor son la tensión permanente ante el deseo de la posesión; la avidez del celoso aspira a la fusión amorosa, a volverse uno solo, a la sustracción total, física y moral de el-la compañero(a).
La pasividad, la necesidad de ser amado, admirado, mimado, y protegido, se convierte en la idea obstinada de adueñarse de la voluntad de la pareja. De tal forma que la persona celosa estará condenado a vivir en la decepción y en la frustración, lo cual generará un circulo vicioso de persecución y búsqueda de seguridad, encontrándose siempre con el fantasma de la infidelidad, sea real o no.
Los celos por lo tanto, no son una muestra de amor a la pareja como a veces se piensa, desmitificar esta idea reside justamente en aclarar lo contrario, son el resultado de la falta de amor de sí mismo, consecuencia de la devaluación personal que nada tiene que ver con la pareja, es por tanto responsabilidad de quien los padece poner solución a ese temor eterno a la pérdida.
La toma de conciencia de ésta problemática en principio, seguido de una dedicación al proceso de crecimiento interior y el aumento de la propia estima permitirán la posibilidad de un amor sano, un amor que da sin espera de recompensa.

Ahora que recientemente pudimos