Hace días publique una nota donde hablaba de los contraproducente que resultaban los altos precios del petróleo. Alguién de por aquí se reasgaba las vestiduras y me reclamaba que era yo un ignorante que si no sabía que Pemex era nuestra mayor fuente de ingresos. A las pruebas me remito y para muestra un botón.
«EN VISPERAS DE que comience la época de más calor en la República -junio, julio, agosto- el gobierno se prepara a subir las tarifas de luz, tanto de uso doméstico como industrial. La razón en que se apoya es absurda: como subió el precio internacional del petróleo y las plantas generadoras de la Comisión Federal de Electricidad lo usan para su operación, es ineludible el aumento. Y digo que el argumento es absurdo porque nunca como ahora Pemex había exportado tanto petróleo y lo menos que podría esperarse es que los ingresos se usaran en el bienestar de los mexicanos. Es todo lo contrario. Ya saben que cuando sube el petróleo, aquí sube la gasolina, cada mes, pero cuando baja igualmente sube nuestra gasolina. Y ahora también la luz. ¿Dónde está el dinero? ¿El río de dólares que ha entrado al país en los meses recientes? Parece que ya se le perdió la pista. Por lo pronto, los gobernadores están a un paso de interponer una controversia constitucional porque Hacienda les anda haciendo de agua sus participaciones del ingreso petrolero.»
Fusilado tal cual de la Columna Dinero de Enrique Galván Ochoa.
Un diputado federal en el Big brother. Cobrando con mis impuestos. Que pidió licencia afirmaba él mismo. Algunos de su verde partido ni enterados estaban. Que entraba una semana decían, no, que hasta que fuera eliminado. Mientras las personas que votaron por el, bien gracias.
«Quiéranle, disfrútenle y respétenle»