En una reciente comida de trabajo a la que asistí, surgió una fuerte discusión debido a que las mujeres presentes insistían con que era un hecho comprobado que a los pepinos se les quita el sabor amargo si se cortan ambas puntas de la pieza entera y se frotan repetidamente antes de quitarles la cáscara.
Una cosa llevo a la otra y cuando menos pensabamos, las mujeres seguían defendiendo la veracidad de conductas tan extrañas como la historia de que una mujer embarazada no debía exponerse al aire libre durante un eclipse y algunas juraban que el sabor ahumado del arroz cocido podía reducirse si se tapaba el recipiente y ENCIMA de la tapa se arrojaba un puñado de sal de mesa que actuaba como «absorbente» para el sabor a quemado.
Lo curioso del caso es que eran exclusivamente mujeres las que defendían esos mitos, acusandonos a los hombres de ser unos ignorantes en materia de cocina y embarazos.
Digo yo ¿Para eso se medio matan los científicos descifrando los misterios de la vida y el universo? ¿Para que los neófitos sigamos discutiendo sobre las propiedades místicas y mágicas de la luz de un eclipse? Hehehe.
Ahora entiendo mejor porque algunos mexicanos creen que la selección nacional puede ganar un campeonato mundial de la FIFA o porque algunos aun creen que lo que necesitamos como país es a un presidente que llegue a subirnos el sueldo o a regalarnos a cada uno un billete premiado del sorteo Melate: Es que nos encantan los cuentos ¿Verdad?.
Déjame que te cuente un chisme, pero shhhh…no se lo digas a nadie, sale?
