Ahora que esta de moda hablar de los medios de información, imparcialidad y ‘línea desde arriba’, es de notar que muchos a veces hemos caido en la tentación (curiosa palabra) de juzgar duramente las actitudes de los responsables de informar, reclamando que los ciudadanos merecemos recibir la información sin saborizantes o colorantes artificiales. Pero… ¿De verdad es eso lo mejor?
Partiendo desde el punto que los seres humanos somos subjetivos por naturaleza y generalmente nos incomoda conocer opiniones que choquen con nuestros propios dogman o prejuicios, podemos decir que en muchos casos, el entrar en contacto con una idea contraria a la propia, lejos de ocasionar un conflicto racional o emocional, provoca que la mente forme opiniones de defensa que a la larga terminen fortaleciendo la idea propia.
No se ustedes, pero el tipo de periodismo que solo se enfoca a informar directamente las notas extraídas de las agencias de noticias, así, sin comentarios al márgen y solo enumerando los hechos ocurridos es bastante aburrido. Por citar un ejemplo drástico: Imaginemos la nota sobre la Caída de í?dgar si solo se hubiera limitado a una reseña del tipo: Niño ordinario cae al río desde un tronco de árbol. No se reportan heridas. ¿Donde hubiera quedado la breve fama producto de las burlas y los comentarios irónicos? No señor, vivimos y dependemos de la vitalidad de los comentarios. Eso no se puede negar.
Así que antes de pedir objetividad, o criticar que tal o cual informador ‘tuvo el descaro’ de emitir su juicio, analicemos si lo que nos molesta es eso en realidad o tal vez sea que la opinión emitida es contraria a nuestro gusto y de ahi la inconformidad.
La realidad es que todos somos subjetivos. Si, hasta los que piensan igual que nosotros. Aceptémoslo, es mas divertido así.

Ahora que recientemente pudimos
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