Hay días que no deberían existir. Si existiera un control remoto como el que uso el Adam Sandler en CLICK, podría avanzar los días en que he estado con resfriado.
Y es que ¡No mamen! Quien sabe cuantos árboles fueron sacrificados para convertirse en una caja de pañuelos Kleenex por día para limpiarme la nariz. Los sonidos llegan a uno como si estuviera dentro de una caja de cartón, no se puede ni usar un teclado sin que le caiga un moco escurridizo, la comida sabe a nada, la garganta duele como si trajera atorado a un Critter, la cabeza (la de arriba) se siente como si fuera uno un feto de dos meses con camisa y el amiguito favorito se la pasa mirando al piso, valiéndole madres que este cerca una apetitosa minifalda.
¿Paracetamol y antihistamínicos? Ja Ja. Seguramente los perros virus del resfriado los invitan a hacer una orgía en el torrente sanguíneo y nunca cumplen bien su misión los culeis.
Yo me di cuenta del poder de un resfriado y de lo vulnerable que es la humanidad ante él, cuando el día después de casarme y antes de salir de luna de miel, me enferme bien gacho (debido a que en la noche anterior había dormido muy macizito con el aire acondicionado encendido y con ‘las miserias’ al aire, pero bueno eso es otra historia) asi que ahi me tienen, en el consultorio de un doctor:
– Doc, necesito que me de alguna buena medicina. Mas tarde salgo de viaje a mi luna de miel y como usted comprenderá, necesito estar lo mas alivianado posible.
El doctor me vio detenidamente con cara de ‘ya te jodiste’ y me dijo
– Mira Chanate, te puedo recetar unas inyecciones
– Si, si, no hay problema, lo que sea nomas que me ayude
– Bueno pues te vas a poner estas 6 inyecciones cada 12 horas durante tres días
– ¿Y con eso me voy a aliviar?
– No, no te vas a aliviar, vas a tardar tres días en recuperarte, pero con estas inyecciones te vas a sentir un poco menos jodido…
Total, la siguiente vez que mi señora me vio las nalgas, fue porque me tuvo que inyectar. Ya ni me acuerdo como se llamaban las medicinas, nomas me acuerdo que estaban mas caras que la xxxxx.
De cualquier manera, mi historia tuvo final feliz, sigo casado con la misma y deseando que los científicos investigadores, en lugar de andar perdiendo el tiempo en babosadas como reconstruir el retrato de Jack el Destripador se pongan a eliminar el virus del resfriado para que los recien casados y los blogueros podamos vivir tranquilos.
Aguevo cabrones, acabo de cumplir un año escribiendo mis pendejadas. De puro gusto ahi les dejo un año de salivero y me gua ir a poner un pedon marca chingas a tu madre y con un poquito de suerte se arma un cagadero y luego se los platico pa que no digan que no jalo con la raza.
La otra vez estabamos bien a toda madre el Marrano, el Botasmiadas y yo rolando la utima caguama que nos quedaba afuera de mi casa, con eso de que bajo el puto caloron que parece que estaban tirando con lumbre, pos ahi estabamos de guevones, en las mecedoras de mi ama.