Amados hermanos y fieles miembros de la Congregación de los Santos del Aceitito en la Mano. Nos volvemos a reunir una vez más para celebrar, en esta ocasión, la victoria del sexo sobre el deporte.
Si algo habremos de recordar del pasado mundial de fuckbol sucker, seguramente no sera el haber presenciado eventos tan trascendentales como cuando el equipo mexicano supo «jugar mejor metiendo menos goles que su rival»; sino que recordaremos satisfactoriamente que en Paraguay también hay buena carne.
Me refiero claro, a las abundantes pechugas de Larissa Riquelme que todos conocimos mientras intentaban infructuosamente marcar un número telefónico con su celular sin picarle un ojo al vecino.
Ya bajo los reflectores de la fama, Larissa prometió desnudarse si su equipo ganaba, o perdía o no se que cosa tenía que hacer (realmente es difícil concentrarse en las palabras cuando se está ante un monumento masturbatorio de la talla de la Riquelme). Finalmente desconozco que fue lo que le pasó al equipo paraguayo, pero nuestro escurridizo señor y dios inspiró a los dueños de esas revistas cochinotas para que le ofrecieran dinero a Larissa a cambio de que les enseñara mas carnita que la que se mira en los puestecitos de comida de Xochimilco.
El resultado fue que la Riquelme aun no termina sus quince minutos de fama y los esta aprovechando de la mejor manera posible: ¡quitándose la ropa a la menor oportunidad!
No se ustedes, pero yo aun no me canso de verla. Ya siento que la quiero un poco más, pero como Tizoc, quiero más a mis ojos porque con ellos la veo y me gusta como se ve.
Agradezcamos pues a nuestro buen señor Onán por todo material erótico reciente y vintage que de buena manera nos provee.
Alabado sea su sebosito nombre.
Larissa Riquelme en la Revista H Agosto 2010 + Fotos extra que todos hemos visto.