Leyendo mientras â??obraba bienâ?, me topé con esta frase que llamó mi atención,
â??No intentes ser el mejor, intenta ser diferenteâ?, me gustó, hacia ya bastante tiempo que no escuchaba algo tan cuerdo.
Es tanta la marabunta que a veces nos dejamos llevar por ella, y es que si se ponen a pensar un rato, este mundo tan acelerado nos lleva a perder la identidad, las masas se convierten en
una bofetada a la individualidad y te arrastran hasta donde el corazón te lleve.
Así pasa el tiempo y entre más oxigeno respiramos, más pigmentos de plomo se van acumulando en nuestras conciencias y ahí la vamos llevando. Tras un monitor, tras un escritorio, tras el confesionario, tras bambalinas, trasâ?tocandoâ?.
Y que epazotes? Naranjas dulces, limón partido.
No hay paisajes, no hay moscas, no hay arrugas, no hay olores, no hay poder humano que nos saque de la maldita rutina y va de nuevo te la vuelven a pintar iguali-ti-ta. Los medios con su temporalidad sosa, cíclica; cada temporada con su repertorio de anuncios, los remakes haciendo lo propio, los roqueros rucos mueren y resucitan.
Pocos creadores,
No somos nada.
Corten la corriente, no ganes la medalla deja que otros corran la carrera, no te dejes aniquilar por el tiempo. ¡Hay que dejar huella! vívida, palpable y sensible.
Ser diferentes como cada pitahaya del desierto, aún cuando parezca que detrás de estos cerros no hay siquiera contracultura. Que así como el agua; no se agote la iniciativa,- la propuesta- dijeran los que se viajan en el rollo.
No queremos antihéroes, tampoco sayayines, solamente dejémonos llevar por los cinco sentidos, disfruta tus talentos, jejejje, todos!
Alguna vez todos los que leen esto, tuvimos una tregua mental, alguna vez se nos cayó el sistema y que pasó?, nada. Sobre-vivimos, dejamos libre al nagual y ahora ni las ruinas quedan.
Ser diferente implica solamente un cambio neuronal, el vivir seguros de quienes somos, de lo que queremos y como lo queremos.
No necesitamos imitar a nadie, basta con ser diferentes, ser leales a nuestra expresión, con un sublime deseo de que todo lo que somos persista en el tiempo.
La Ley de lo opuesto resume que el sur está al fondo del norte, que la tortilla de harina es un ente pegajoso debajo del sobaco de Doña María, que Cepillin en un accidente con tambos de cianuro se convirtió en Brozo.
Para que quiero tener el mejor gobernador, sí puedo tener al gobernador más deportista de México.