Para seyd y milmáscaras
Cucamonga siempre se ha distinguido por estar muy al día, y a decir verdad, son pocas las cosas que pueden venir a contarle en materia de trends.
¿Acalorados temazcallis con libro de Castaneda bajo el brazo y chica hippie manejando un BMW? ¡Aburrido! ¿Vampirismo con chica gótica depresiva y violenta, Marilyn Manson al fondo? ¡Bostezo! ¿Besos furtivos en cocktail-parties con socialité defeña, martini en mano y Martin Denny en oreja? ¡Puf, de hueva! ¿Revisitaciones autoindulgentes a karaokes de segunda con intenciones posmodernas, de la mano de aguda graduada de Letras Españolas? Come on! Been there, done that, seen the musical, bought the t-shirtâ?¦ Cucamonga es neta, Cucamonga es hip, Cucamonga es da mean macho machine, mistah.
Por eso me emputó que el amigo de Alicia me dijera ahí, en la mitad del café-galería, en plena reunión del jueves con MI banda; que mi reputación de hipster estaba en entredicho, porque en ninguna de mis correrías y calaveradas había degustado la fruta prohibida de Sodoma, el vicio del invertido fornicio, la aristocrática cadencia de la decadencia… que nunca había besado a un gí¼ey, pues.
Los mariachis callaron, todos me vieron con una mezcla de lástima y superioridad… y yo me sentí una mierda.
¿Cómo es posible que me haya quedado fuera? ¿Por qué no me llegó el puto memorando? Te juro que llegando al puto trabajo despido a mi puto secretario. No sé qué me duele más: ver a este puto â??putoâ? inflarse de puto orgullo, o haber sentido la mirada condescendiente de la ardiente Carolina; a quien llevo meses de estarme trabajando, y que para estas alturas debe pensar que soy un maricón por no haber besado jamás a un gí¼ey.
Pero eso va a cambiar, ardiente Carolina… voy a besarme con un hombre, ¡y aunque no me guste me va a gustar! ¿Me oíste? ¡Me va a gustar! ¡Oh, ardiente Carolina!
Y… bueno, relax. No es de sorprender que en mi extenso currículum fajae no haya nombres propios masculinos. Y es que, piensa, ¿cómo un tipo con mi impecable gusto, mi decidido porte, y mi intachable reputación se va a accionar con una de esas loquitas flacas con los pelos parados, que se suben a las tarimas de las discos a bailar con los brazos extendidos, y corean lo último de Kabah? S’il vous plaí®t, Milordâ?¦ o uno de esos gí¼eyes necios e irritantes que se la pasan en plan activismo gay 24/7 los 365 días del año con sus â??banderas gayâ? y sus â??derechos gayâ?, y sus cosas… no sé, â??gayâ?.
Digo, si me voy a besar con un cabrón, pues mínimo que sea, no sé; uno de esos hombres altos, de rasgos firmes y ademanes seguros. Y ya que andamos en estas, digo, no voy a dejar que me bese CUALQUIER gí¼ey, maestro. Tiene que ser uno serio, formal, profesionista… que tenga futuro y un bonito carro. Sí, un hombre de verdad, no mariconerías.
¡Oh, ardiente Carolina!
Y es que… Hello! Imagínate que pase el tiempo, y nos veamos en la calle con alguna de mis finas amistades, y me pregunten, tipo: â??Oye, Cucamonga, de dónde conoces a ese cajero de Banca Bital, calvito y chaparro que nos saludó?â? Y yo, onda, tenga que contestar con la cabeza baja â??Eh, je,je… posâ?? un chavo con el que me beséâ?. No mames, gí¼ey, tipo, qué oso…
¡Oh, ardiente Carolina!
Y bien, ¿dónde debo empezar? Quizás en los antros gay… aunque no sé si me sentiría cómodo rodeado de motociclistas, policías, vaqueros, indios, empleados de la construcción y de Difusión Cultural del Tec. ¿O debo preguntar entre mis amistades? Onda, en la próxima peda: â??¡Qué pedo, pinche Diego! ¿Cómo va todo? ¿Cómo está tu esposa y tu niña? ¡Bien! ¡Chido! Oye, gí¼ey, fíjate que ando buscando a un cabrón para besarme…â? ¿Será etiqueta apropiada?
¡Oh, ardiente Carol…! Pérame… ¿Y qué tal si cuando ya conozca a un cabrón, y salgamos a cenar en un date, no le gusto a la hora de, acá, el good-night-kiss? ¿Y si me dice, onda, â??me tengo que levantar temprano mañana, YO te llamoâ?? Oh, my God! ¡Qué súper loser! A lo mejor debo bajar de peso, vestirme más sexy, comprarme una blusa… digo, una camisa… que muestre un poquito más de piel, acá, sexy sin ser ofrecido, ¿sábes cómo? Me voy a ver estupendo con los zapatos negros y los jeans DKNY… Y claro que tipo, no me voy a besar a la primera… digo, está bien que quiero un beso con un hombre, pero tipo… tampoco soy un cualquiera, ¿estamos de acuerdo?
Shit, teléfono… a ver, un momento.
â??¿Quién habla? ¿La ardiente Carolina?.. ¿Cuál Carolina, tú?â?
Ricardo Cucamonga es un mascalmohadas al que se le hace agua la canoa, se le cae la mano y le gusta el arroz con popote. Tiene un blog jotito aquí.
