A veces pensamos que somos eternos y lo pensamos tan seriamente, que algunas veces terminamos por creerlo. Se piensa que mañana se puede cumplir todo aquello que hoy no cumplimos, por darle prioridad a otras cosas «importantes».
Hoy fue (porque ya casi acaba) día de muertos, y tenemos la tradición de hacer sentir a nuestros muertos como en su casa (que en algunos casos, si es su casa). Prepararles su comida favorita, poner las cosas de las que gustaba disfrutar el muerto en vida y ser cordiales con ellos.
Yo no estoy en contra de esta tradición, por el contrario, es muy bonita y demuestra el afecto que se les tiene a los que ya se nos adelantaron en el camino. El problema radica precisamente en que solo lo demostramos cuando ya se han ido.
Cuantos de nosotros no estamos enojados con nuestros padres o hermanos, o con algún familiar o amigo muy cercano, y siempre preferimos dar prioridad a nuestro orgullo y enojo, que decir un: â??Lo sientoâ?, â??te quieroâ?, â??necesito verteâ?. Cuantas veces no tenemos a un amigo muy cercano en otro tiempo, y que ahora ya solo vemos por el mensajero instantáneo (algunas veces ni eso), y decimos: â??Un día hay que ir a tomar un café para platicarâ?, â??mañana le hablo para saber como estaâ?.
¿Pero que pasa si ese día no llega?, nos arrepentimos y le decimos todo lo que teníamos que decirle el día de muertos.
Por eso hoy escribo este post, no para criticar ni juzgar a nadie. Ni siquiera para hacerlos cambiar o ponerlos a reflexionar. Simplemente lo escribo para invitarlos a festejar a los â??muertosâ?,mientras esos muertos estén VIVOS. Porque cuando mueran, no verán las rosas, las ofrendas, ni escucharan las palabras de arrepentimiento de nosotros.
Ahora sale con que todo es un complot en su contra y en contra de la ratera lenona de su esposa, la verdulera de Dolores Padierna (diputada).