No sé mucho sobre el arte de disecar animales para tenerlos en tu sala, popularmente conocido como taxidermia, pero lo que sí se, esque está raro. En la casa de mi abuela, en la sala había una ardilla disecada, pero no era la mascota familiar ni nada; alguien se la ganó en una feria y alguien más decidió plantarla en la sala junto con las fotos de los nietos. Por lo mismo, no existía respeto alguno por parte de los niños, así que la ardillita era usada como juguete, con las barbies y los robotechs de los primos. Servía mucho si se quería incorporar alguna bestia al juego. El animal poco a poco fue perdiendo su cola, y al final no quedó nada del esplendor orginal de éste. No entiendo como los adultos nos dejaban jugar con un animal muerto; porque sí, pasó por el proceso taxidérmico y todo, pero digan lo que digan, esa ardilla estuvo viva y comía nueces y se subía a los árboles. Tétrico.
Pero más tétrico es el que algunas personas que practican la taxidermia lo hacen para poder conservar a su mascota favorita, así, sentadita en la alfombra como si nada hubiera pasado, excepto que el inche perro ya se murió ¡hola! Eso es como la epítome de no poder dejar ir algo: algunos nos aferramos al recuerdo, otros se aferran a las caras sin expresión de sus muertitos; cuestión de perspectiva, supongo.
Me pregunto si estas personas que se quedan con sus animalitos, también lo harían con sus personas. Yo sé que ha habido muchos casos de ese tipo, pero ¿qué tal si la taxidermia en humanos fuera legal? ¿y si un día llegas a la casa de tu amigo y te sientas en la sala y se te hace raro que nadie te presente a la señora esa con tantas operaciones en la cara que ya no puede registrar emoción? No, tonto esque la taxidermiamos, diría tu amigo mientras te pasa una cerveza. Los egipcios embalsamaban a su gente y Tom Petty se quedó con Kim Bassinger muerta en su video por unos días. Dicen que Perry Farrel se quedó con su novia muerta (ahora sí en la realidad) por bastante tiempo hasta que se la quitaron a fuerzas. Ah y están también los necrofílicos, así que, en efecto, hay gente a quien le gusta convivir con los muertos. Este.. a mi no. Me parece que por más que quieras a un persona, al morir, su lugar simplemente ya no es contigo, es en otra parte, no contigo. Pero bueno, ese soy yo, siendo un aburrido hablando del «orden natural de las cosas» y de como te vas a ir al «infierno» por andar «profanando tumbas».
¿Alguien de aquí tiene un perro disecado en su casa o algo?
