Hoy ya no quedan viejitas originales. Esas que veíamos con joroba, vestidos sencillos, con canas, que sabían bordar y coser a mano, que podían entretener a los niños contando historias de tesoros enterrados, fantasmas y animales del campo y a las que podíamos llamar ‘abuela’ aunque no lo fueran.
Todo lo que vemos ahora son señoras que en lugar de canas, tienen el pelo pintado de colores y peinados estrambóticos, juegan al bingo, escuchan a Tiziano Ferro o al Yahir, no se espantan de los chistes colorados y ya no tienen tiempo de cuidar ocasionalmente a sus nietos. Conocen los nombres de los del show de Solo para Mujeres, su cultura la obtienen de las revistas de la estética, se deleitan viendo en sus telenovelas a muchachos semidesnudos untados de aceite y se gozan al provocar bajas pasiones en los tipos gerontofílicos (¿Verdad Juanito?)
Pareciera que la vejez femenina natural, solo es posible cuando se es pobre. Y es que ahora solo vemos el rostro de una anciana en aquella mujer que no tiene dinero para ponerse capas y mas capas de maquillaje, cremas antiarrugas o inyectarse colágeno y botox en los labios y ojeras. Las únicas viejas son las que no pueden dejar de serlo. Se puede predecir que dentro de poco tiempo la vejez sera una señal de miseria y no de sabiduría y experiencia.
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En no muchos años más, en las ciudades solo quedaran las viejas siliconadas, suscritas a Vanidades, consumidoras de perfumes corporales penetrantes y participantes de teleconcursos. El problema es que nuestros nietos ya no sabrán que un día en el mundo había ancianas con canas, eran buenas cocineras, que sabían hacer tortillas de harina ‘sobaqueras’ y tamales, contaban buenas historias y sabían los trucos para curar a los niños ‘empachados’ y podían curar el dolor de oídos con un cigarro.
No me quejo ni me resisto, el cambio es inevitable, pero es solo que no me agrada.
(Inspirado de un artículo de Hernan Casciari llamado ‘La frente alta, la frente tersa’)
Una vez fuimos el botasmiadas, el huevo, el marrano y yo a una quinciañera en el mezquital, pero com oel pinche marrano es bien bronquero pos nos corrieron bien teprano. Lo bueno es que traiamos un hieleron hasta el culo de caguamas y pos nos fuimos a seguirla. Por ahi de la 1 de la mañana dice el botasmiadas que era el que traia el carro «a la verga, ya me canse de dar la vuelta, a pararnos en algun lado» simon fierro. Ya nos paramos en el estacionamiento del blocbuster en el bulevar kino y pos aca, abrimos la puerta de atras, unas rolitas curadas y pistiado machin.