Ella salió del baño y con un gesto de descontento exclamó: -¡Huele mejor el baño que la oficina!-
Tomé rápidamente mi herramienta número uno de trabajo y rocié un poco de aromatizante alrededor de los escritorios y el resto de la oficina.
*Pssssssttt* *Flissssshhh* *Cuis* *Puashhhâ?¦*
Esos fueron los últimos sonidos del segundo bote de â??absorbe oloresâ? que usamos en la oficina. Ya van dos botes en semana y media que nos terminamos y es el colmo, yo ya no aguanto la pestilencia, no puedo entender como una persona mayor de 25 años no tiene los hábitos de higiene básicos. Nunca, nunca de los nuncas me había tocado tener un compañero hediondo que no se bañara, al que por el respeto -que no se merece pero por mi misericordia superficial- lo llamaremos Rancio.
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No se si ya este muy visto, pero acabo de descubrir en Internet una especie de juego que de verdad pone a trabajar la mente.