En vista de las dudas que se han generado por parte de los incrédulos con el tema del dios Onán, decidí presentar su «historia oficial»:
Como todos sabemos, cuando alguna buena persona muere, sube al cielo (y sin escalera) y se convierte en una entidad cuyo único propósito en su nueva ‘vida’ es ayudar y hacerla de gestor gratuito en los trámites divinos que le soliciten los seres inferiores que se han quedado vivos en el planeta tierra.
Ahora bien, el caso la vida del antiguo Onán es tanto y más trágico que el de San Expedito y por lo tanto el Consejo Consultivo Chaquetero del Nuevo Orden Mundial, que despacha en el ala oscura y húmeda del sótano del edificio de la ONU, a falta de una entidad superior a quien dirigir el agradecimiento por las bondades del Internet y el DVD multiángulo con comentarios del director, acordó el 29 de Febrero de 1996 declarar a Onán como dios activo con licencia indefinida para ejercer entre los mortales, presentando como única evidencia que sustente su existencia, la agradable sensación interior de la que muchos de sus fieles damos constancia. (Despues de todo esa es exactamente la clase de argumentos que vemos para defender al tal Yahvé, así que hasta hoy nadie pone en duda el caso Onán). 🙂
