
Ayer me ocurrió un incidente que me sacó mucho de onda; Estaba en la chamba y tenía ya varias horas de estar esperando una información de parte de uno de mis proveedores, cuando le volví a llamar, le pregunté que porque se tardaba tanto en darme un par de datos, cuando otros meses atrás esa información me la daba en menos de 10 minutos.
El susodicho en cuestión, me contestó, que ya para que me daba esa información si de todos modos la planta (la empresa proveedora) la iban a cerrar, así muy quitado de la pena me lo dijo, yo le pregunté que si era cierto eso que me acaba de decir y me contestó que si que ya la gerencia de su empresa debería de haberle notificado a nuestra empresa. Y le pregunté que que pensaba al respecto de que la situación estuviera tan mal ahí en su trabajo y tranquilamente me dijo que pues que: «ni modo que ya solo él estaba esperando que empezaran a repartir la lana» de las liquidaciones».
Colgué y me quedé pensando en como la gente puede vivir en una especie de letargo conformista, como en un «coma mental» donde no pasa nada, donde todo lo vemos pero hacemos como que no lo entendemos. Llegué a esa conclusión, porque igual nos pasa a muchísima gente lo mismo, nos quedamos «en coma» un ejemplo:
