Ayer empezaron las tan anunciadas series de Televisa. Meses y meses de promoción, poniéndolas antes los mexicanos como la segunda venida de Jesucristo, o mejor aun, de Pedro Infante. Como la mayoría de las producciones de la televisora, no hay que esperar mucho de éstas, es más, hay que prepararse para lo pior, porque generalmente (con sus excepciones) lo que recibimos, es lo pior.
Con esa mentalidad, me tocó ver la primera de las series El Pantera (basada en un comic mexicano de los sententas), y la sorpresa fue que no apesta (tanto). Es obvio que el primer esfuerzo de la compañía va tener algunas fallas, hay que aclimatarse a una nueva manera de producir y transmitir, pero en general, la serie está muy bien realizada, la musicalización está bastante buena y se sacaron un cien con la secuencia de entrada. Está grabada en escenarios reales del DF lo cual le brinda una frescura que no tiene digamos, una telenovela grabada en foros. La mayoría de las actuaciones están bien, especialmente las de Ignacio López Tarso, como jefe de la policía defeña y de Raúl Padilla «Chóforo» con un personaje cómico ayudado por su larga carrera en el cine de ficheras; muy divertido este señor. El pero es la selección del protagonista (Luis Roberto Guzmán), se supone que el Pantera es un hombre feo y masculino pero con una labia que derretía a todas las chicas. Aquí parece que escogieron a un muchacho recién salidito de la sala de faciales.
En general, el esfuerzo se reconoce a pesar de los negritos en el arroz, y como se ve también en las series de EU, a veces la dinámica es ir mejorando con el paso de los capítulos. Hay que ver como están las otras series: una hija de Sex and the City y Desperate Housewives (Diosito nos agarre confesados), una comedia del Adal Ramones (Diosito nos agarre más confesados), y algo así como una nueva versión de Hora Marcada. Quien sabe, talvez estas series también nos den una agradable sorpresa.
Una vez traia un pedo atorado, machin a la verga. Sentia la panza bien inflada, pero aca a la verga, pinchi pedote que sentia que cuando saliera me iba a levantar a la verga. Entonces pos a mi me vale verga y me pedorreo donde ande, nomas con las morritas me aguanto por que pues que verga. Entonces pos aca pujaba para tirarme el pinchi pedote y nada, nomas sentia como que se me queria botar el culo, pero nada de pedo. Y cuando ya sentia que se estaba empezando a aflojar, entraba alguien y me lo espantaba, chingadamadre. Pos pinchi muuina por que cada vez mas inflado y luego fuimos a comer y cada pinchi mordida que le daba al burro mas sentia la panza inflada. Y el puto pedo, ni madre, agarrado adentro el hijo de su puta madre.