Historias de reportero
Carlos Loret de Mola
El Universal
Miércoles 11 de agosto de 2010
Un muerto por hora
Con mil 300 días de retraso, el presidente Calderón ha decidido involucrar a la clase política, la sociedad y los medios de comunicación en el diseño de una política de Estado para combatir al crimen organizado.
Lo debió haber hecho el 11 de diciembre de 2006, cuando anunció el arranque del programa emblema de su administración, porque no se le puede ganar a los cárteles —ha quedado claro— sin el apoyo de la gente y las fuerzas políticas; pero lo empezó a hacer el 2 de agosto de 2010, 28 mil ejecutados y cuatro años después de haber tomado posesión, y cuando el agua le llega al cuello: ha disminuido el apoyo de la ciudadanía al noble propósito de erradicar a los criminales; los gobernados no sienten como propia la guerra de la federación contra los narcos; los medios de comunicación se ven crecientemente amagados por los poderosos maleantes y los partidos —incluso dentro del instituto al que pertenece el primer mandatario— buscan desligarse, declaración a declaración, de la fallida estrategia oficial para disminuir la delincuencia.

