Estabamos echando el cotorreo agusto, en el patio de la casa abajo del pirul, ya eran pasadas las 4 de la tarde y cómo no habiamos comido y ya hacia hambrita, empezamos a hacer la cooperacha para hacer un cevichito o un aguachile, con sus respectivas chelas heladas, unos sacaron su módico billetito de 50 pesos, los mas pudientes hasta billetes de 20 dlls.
«El chente» uno de los amigos de mi cuñado,
hizo cómo que se buscó en la cartera, en las bolsas de su pantalón y que dice: «_ hhhaa ya me acordé que el dinero se lo di a mi vieja anoche para el mandado_»
chale no traigo lana_, dijo muy serio, y mi hermano como es muy buena onda el gí¼ey que le dice; «No, no ya pedo cabb.. aqui entre todos completamos»
pues que se arma el cevichito y que nos dan el dinero y mi y a mi hermana para que nos lanzaramos por los camarones, los veggies, y el cartón de chelas bien heladas, nos trepamos al carro de mi cuñado, y ahi vamos en chinga por las cosas, después de haber puesto su cd del Vale Elizalde, dice mi cuñado
_»Este cabrón tan mentiroso_ y le pregunta mi hermana, cual cabrón??? pues el Chente dice que no trae lana y que se la dió a su vieja, si su vieja se le fué hace dos meses con otro gí¼ey y hasta el morrito se llevó!!!_
mmmm…que la chinn…..!!!!!
Yo me quedé cavilando sobre eso de las mentiras, sobre el porqué de que a algunas personas le salgan las mentiras
así como decir; Buenos dias!,
Pero bueno hay de mentiras a mentiras, ya ven que hasta mentiras de colores hay,
eso de «una mentirita blanca» o una «verdad a medias» o la ya famosa «mentira piadosa»
pero nel, mentira es mentira que no?
Que pasa cuando comienzas con una mentirita y después se convierte en una mentirota? Que pasa cuando por andar contando mentiras, terminas perjudicando a terceros e incluso tú mismo?
Una mentira te puede conducir a otra y a otra y a otra, y asi, hasta que de tantas mentiras ya no sabes donde quedo la verdad. Si es que alguna vez hubo algo de verdad.
Todos hemos mentido en algún momento de nuestras vidas, nadie esta exento de mentir, Es parte de lo que somos como seres humanos,
-Hasta en la Biblia todavia se questiona eso de que si Dios les mintió a Adan y Eva, con eso del árbol del bien y del mal, o de que si fué la serpiente la que les mintió… total que ese es tema que mejor se lo dejamos al Chanate ya que el sabe más sobre la biblia que aqui su humilde servidora-
Lo malo de la mentira es cuando ésta se hace un hábito diario, cuando no puedes estar sin inventar algo, se dice que mucha gente miente porque no le gusta su realidad y, para formarse una que sea de su agrado va tejiendo mentira tras mentira, lo malo de esto es que al final cuando las mentiras van descubriéndose este tipo de personas caen en una depresión que los lleva a salir por la peor de las puertas. Hay gente que miente no para agradarse a ella misma, si no a las personas con las que convive, para adaptarse a un cierto grupo de personas ó a una parte de la sociedad, aqui también hay un riesgo muy grande porque cuando las mentiras se vuelven peligrosas y envuelven intereses personales y économicos al momento de caer el telón de la verdad estas personas terminan siendo señaladas por la sociedad y por las autoridades. (Aunque no todas si no no anduvieran sueltas tantas ratillas de cuello blanco… Lankenau, deschamps, S. de gortari y etc. etc.)
Mentir tiene su arte, no cualquier persona tiene la capacidad de ir hilando mentira tras mentira e ir formando todo un modo de vivir a través de ella; Pero que sucede con este tipo de personas que viéndolas por fuera se ven tan seguras de si mismas, de gran personalidad, aduladas y admiradas por los demás? En el fondo son personas inseguras, que no se valoran por ser ellas, si no por vivir escudadas en la mentira, en la apariencia que «su mundo» les ha formado.
Por eso mis preguntas son; Cuanto tiempo se puede sostener una mentira? vale la pena mentir? Quien se daña más con la mentira, la persona que miente ó las personas engañadas por o a través de una mentira?…
2 Crónicas 28:6 «Peka hijo de Remalías mató en Juda en un día ciento veinte mil hombres valientes…»
Ayer en la tarde mi amiga Justina me llamó y después del saludo correspondiente y de echarnos dos que tres chismesillos me pidió un consejo;