Todas las personas a quienes he preguntado tienen la misma respuesta; nadie sabe qué diablos es un trabucle. Yo tampoco lo sé; bueno, más o menos: sé lo que eran, pero no conozco su significado. Los trabucles eran cápsulas con diversos temas infantiles que pasaban en el Canal 5 entre caricaturas. La onda era medio informativa, educativa y guapachosa. Por ejemplo, había una cápsula (la que más recuerdo) donde una niña te enseñaba a mover los objetos con la vista; el truco de abrir un ojo y cerrarlo mientras abres el otro para que tú veas cómo un árbol cambia de posición. En general, todas eran así, o por ejemplo, había otra de una niña que se probaba la ropa de su mamá frente al espejo. Por lo que recuerdo eran bastante entretenidas, pero nunca explicaban qué quería decir la palabra trabucle. ¿Era como un juego de palabras? ¿Un balbuceo? ¿Una palabra de verdad? No lo sé, ni nadie que conozco lo sabe.
Realmente me gustaría saberlo, pues es una palabra divertida, como palitroche (del libro de lectura de tercero) y como zunfiate (que en algún dialecto personal retorcido significa ano). Como no lo sé, trataré de aplicar mi palabra favorita de la semana en diferentes ámbitos de mi vida: «Vámonos, güey, esta fiesta está llena de trabucles», o tal vez, «No, jefe, no puedo ir a trabajar, lo que pasa es que ando bien trabucle», o ya sé: «De esta trabucleada no te salvas, mamacita». Como no hay un significado claro, la susodicha mamacita no me puede acusar de acoso sexual, mi jefe puede pensar que me dio malaria o algo, y mi amigo decidirá si los trabucles de la fiesta son morritas bien curadas o travestis. Perfecto.
O no tanto. Me parece raro que nadie más sepa de la existencia de los trabucles. ¿Es una broma de mi subconsciente? ¿Existieron alguna vez los trabucles? Amigo blogger, ¿conoce usted los trabucles? ¿Le recuerdan algo de su infancia? ¿Me puede sugerir otros usos para mi palabra?
Lo que sea.
