El día 2 de Octubre de 1968, dicen algunos que nunca se olvidará. Fue y es un ejemplo clásico de un gobierno represor (ese si) y de su pésima manera de manejar una manifestación popular.
Para los que nacimos despues de ese año, y que no vivimos de primera mano esa experiencia, tal vez nos parece un hecho lejano y para comprenderlo tenemos que recurrir forzosamente a las versiones contradictorias de lo que ha quedado por escrito y a las narraciones orales de nuestros antepasados.
Lo que no se puede negar es que ese día hubo una masacre de personas por parte de elementos armados del ejército y que la(s) persona(s) responsables nunca fueron ni seran juzgadas debido a que el delito ya prescribió (caducó, pues).
Para los que no estamos directamente relacionados con las víctimas, nos parece fácil olvidar el 2 de octubre, teniendo a la vista asuntos mas actuales como el gran problema de Oaxaca, el presunto fraude electoral o el cada vez menos pacífico movimiento de resistencia a favor del viejito que se cree presidente.
Por eso es importante para los que pedimos que alguien ponga orden,  detenernos a considerar la gran tragedia que puede convertirse cuando la fuerza pública interviene sin control para apaciguar los ánimos de una muchedumbre molesta e inconforme.
Es mi deseo que los muertos del 68, sirvan de ejemplo de lo que NO debe de hacerse y que esas estupideces de ambos bandos no se repitan. Es necesario dialogar, negociar y discutir sin necesidad de andar provocando catástrofes. Ya estuvo bueno de mártires, no necesitamos aún mas.
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La última voluntad…