«En mi vida he aprendido algo interesante, el racismo proporciona la única oportunidad que tiene la gente mediocre de una raza determinada, de sentirse superior a otros que realmente valen la pena, pero que racialmente son diferentes».
Ernesto Oliver, Reportero de la BBC durante la III Conferencia Mundial contra el Racismo, Discriminación Racial, Xenofobia e Intolerancias, 31 de agosto de 2001, Sudáfrica.
Hace un par de dias, regresaba de mi trabajo hacia mi casa, (la que también es su casa, siempre y cuando me ayuden a pagar el agua, la luz, el cable … jejeje)
Me trasladaba en una «calafia» como les llamamos aqui en la City a uno de los transportes públicos más socorridos por la comunidad, Y en una de las paradas del trayecto, se subieron 3 señoras como con 12 niños (cada una mínimo traia entre 3 y 4 niños) que no llegaban ni a los 7 años de edad. Las señoras iban hablando en un dialecto, que creo era el mixteco, Aqui en la ciudad hay una comunidad mixteca bastante amplia, que tiene su domicilio en su mayoría en una colonia llamada «Valle Verde».
Cuando se subieron, el chofer empezó a apurarlas y a decirles un montón de cosas, que al principio parecían medio cómicas, provocando la risa de mas de tres pasajeros. El tipo traía a una especie de «copiloto» un muchacho que venía sentado a un lado del chofer en una especie de banquito y era el encargado de cobrar el pasaje.
Venía yo sentada en el primer asiento, así que claramente escuchaba todas las «bromas» que venían haciendo sobre las señoras,
comentarios cómo: «Y mira inditas, inditas pero bien que saben como hacer chamacos, o «miralas nomás estiran la mano para que la gente les mantenga a las crías» «Les deberían de amarrar allá abajo para que no tengan tanto cabrón vago»… Y puras linduras de ese tamaño.
Volví mi cabeza para ver a las señoras y sus niños que por falta de asientos (y de caballeros) se habian quedado parados en el pasillo hasta casi el final de «la calafia» ya que en cada parada el copiloto con sus finos modales, les decía que se fueran hasta atrás, que dejaran pasar a la gente.
La gente que venía sentada a los costados de los asientos, se les quedaba viendo como si miraran algún tipo de ente extraterrestre, se podía percibir en la mayoría de los que venían sentados que les incomodaba el escuchar el dialecto de estas mujeres, ver como una de ellas traía un bebé amarrado con un rebozo sobre su espalda, y veían a los niños con cara de desagrado, como deseando que los niños no los tocaran con sus cuerpecitos a los brincos de tanto bache de la carretera, mirándolos como si fuesen ciudadanos de segunda o tercera clase, algo que posiblemente pasaba seguido durante mis trayectos pero en los que nunca habia caído en cuenta…
Vivimos en un país donde nos encabronamos acaloradamente contra los gringos, [Leer más…] acerca de Orgullosos de nuestras raíces…








