
Jorge Porcel
7 Sep 1936 – 16 Mayo 2006
Para seguir hablando de aniversarios, hoy se cumple un año del fallecimiento del comediante Jorge Porcel. Yo recuerdo al gordo por su vetusto programa Las Gatitas de Porcel, que a la vista de un adolescente calenturiento como yo, era todo un placer el desenfado y soltura con que las mentadas gatitas enseñaban al público infartantes escotes, piernonones y tremendas nalgas. (Así se dice: nalga. Si no me creen revisen cualquier diccionario).
Poco importaba que el programa estuviera repleto de frases y modismos difíciles de entender para los expectadores mexicanos, con ver a una de las gatitas en falda agachándose mientras daba la espalda a la cámara, la noche estaba completa y repleta de sueños humedecidos. ¡Ah, esos fueron buenos tiempos, como no!
En el omnipresente Youtube existen varios videos del Gordo y sus Gatitas. Aunque hoy pudieran parecen un poco sosos, su verdadero valor es que representan una época mas inocente que la actual. Búsquenlos y sabran lo que digo.
Por último, se dice que Porcel, en sus últimos años de vida «rectificó» su camino y hasta se convirtió en Pastor de una Iglesia (con su grupo de panderistas danzantes incluido), por lo que podemos casi asegurar que mientras el cuerpo del Gordo descansa en paz en una tumba doble, su alma en el cielo, con su disfraz de carnicero le juega bromas a las angelitas que supongo deben ser mucho pero muy buenas. Bueno, por lo menos mas buenas que las señoritas gatitas.
Jorge, los que te sobrevivimos te recordamos con cariño.
Una vez traia un pedo atorado, machin a la verga. Sentia la panza bien inflada, pero aca a la verga, pinchi pedote que sentia que cuando saliera me iba a levantar a la verga. Entonces pos a mi me vale verga y me pedorreo donde ande, nomas con las morritas me aguanto por que pues que verga. Entonces pos aca pujaba para tirarme el pinchi pedote y nada, nomas sentia como que se me queria botar el culo, pero nada de pedo. Y cuando ya sentia que se estaba empezando a aflojar, entraba alguien y me lo espantaba, chingadamadre. Pos pinchi muuina por que cada vez mas inflado y luego fuimos a comer y cada pinchi mordida que le daba al burro mas sentia la panza inflada. Y el puto pedo, ni madre, agarrado adentro el hijo de su puta madre.